El cuento que acá les cuento, es un cuento que empezó hace tiempo.
Ahora iremos juntos por un camino escabroso, nada que ver, con esos de los cuadros.
José, sé fue solo por un camino así, y aun no ha regresado.
El, acostumbraba salir a caminar por esos senderos, algunas veces le veía caminando, mientras yo pasaba en algún coche; con José hablamos de cuando en vez, aun cuando nunca fuimos los mas grandes amigos, siempre estrañaré a José, y lo que mas me duele, es que no se despidió de mi, y de nadie. A José, el creador en cierta forma le cumplió sus sueños.
En sus largas caminatas. José, pateo latas, recogió amarguras y cultivo sueños.
Desde aquel día en que José se fue y no volvió, existe un vació en el alma
demasiado grande.
En sus cortas y repetidas historias, se hacia llamar: "El judío errante"
(Así le llamaban sus amigos en épocas de juventud).
El me lo contó.
Fue un hombre muy sociable, demasiado sencillo y honesto diría yo.
sus ojos claros le permitían ver el mundo de una manera especial.
Creyó en la gente y quizá la gente lo defraudo.
Aun recuerdo sus pasos en los años mozos; Eran, elegantes y ligeros.
Mas el tiempo los convirtió en pasos tristes y perdidos.
Lloró de hambre frente a mi, también le vi enfermo; Mas lo que nunca olvido.
Es que lo vi triunfar, es el ejemplo de vida mas grande que tengo yo.
José construyo, dos casas, engendro y crió siete hijos y alguna vez contó de otro mas.
Al que nadie nunca vio. Mas... Así lo afirmo días antes de salir a caminar.
Muchos de sus hijos aun lo esperan, mas yo que nunca fuí su gran amigo; Se que esta conmigo y seguramente hoy en el vació frió del silencio, me acompaña, sin murmurar, sin lamentos, sin historias y sin casa.
Mi buen amigo el (Judío errante). Ya no es molestia para nadie.
Y como siempre suele pasar; los que ya viajaron, hoy son grandes, sabios y fueron buenos.
Si una lagrima mojara esta hoja de papel, no sabría describir la verdadera razón.
Lo que pretendo hacer, es, escribir en tontas letras la historia de un hombre que mas que mi padre, fue mi bastón durante mas de veinte años, y hoy es el soporte de mi vida, aun cuando no este físicamente; Pero me atrevo a asegurar, que esta entre nosotros.
— Edgar Plata —