miércoles, 27 de marzo de 2019

No debo confesar mi preocupación, aunque mi compañera sin necesidad de escuchar mis lamentos conoce muy bien mi actualidad.
Todas las mañanas a las cinco, levanto este cuerpo con el firme propósito de iniciar tareas como conductor de un taxi.
Más la verdad es que esta tarea al final de cada día, me deja el consuelo de haber sido útil a quienes necesitaron de mis servició.
Las utilidades económicas son irrisorias.
El auto no es de mi propiedad, el señor Eliades, su dueño. Reciben parte del producido. Casi el 60% de este , el otro 30% se consume en combustible. Así que entenderá usted cual es la utilidad que devengo.
Sigo siendo un hijo del pensamiento positivo y compadre del masoquismo.
Soñador, loco y por si poco fuera. Me considero "escritor".
Escritor de cosas que nadie leerá.
De pendejadas como decía mi desaparecido padre.
Agradecido con la vida, admirador de la belleza y la magia de esta tierra.
Enamorado por naturaleza.
Un hombre con en firme propósito de levantarse cada vez que las circunstancias así lo determinen.
No me vera ojo humano postrado en la derrota.