lunes, 8 de agosto de 2011


—Un día cualquiera,  caminas desprevenido y te encuentras con alguien que querías ver desde hace algún tiempo; sientes de momento una gran satisfacción, que es pasajera.
Ya que aquella persona ni tu nombre recuerda.
Y se despiden pronto debido a que la otra persona está de afán; Además que el encuentro contigo fue poco interesante para el o ella.

De cierta manera sientes una decepción, frustración, tristeza y hasta ira.
Mas después con mas calma; haces una leve, pero muy sustanciosa reflexión.
Deseabas ver de nuevo a esa persona, y la vida te brindó tal oportunidad.
No fuiste tan importante en su vida como lo fue para ti.
Te regocijas al saber que está bien.
 Y ese espacio que ocupabas en la mente, queda vacío, y seguirás siendo esa gran persona que siempre esta pendiente de los demás; antes que de ti mismo.
---- Edgar Plata ----

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