lunes, 11 de septiembre de 2017

Capitan y silverio

Silverio quedó huérfano de madre al tercer día de nacer, jamás supo de su padre; Así fue que lo adoptó una familia campesina; El pecho que lo amanto fue un tetero que daba la nana y  que contenía leche tibia de alguna de las vacas del corral .
Aprendió el camino al pueblo y entre tantos ir y venir conoció a capitan, que a la postre sería su entrañable amigo, su hermano, su compañero de camino.
Silverio llevaba la carga y capitán siempre estaba a su lado como fiel guardián.
Los dos caminaron la misma ruta día tras día.
A pesar de parecer vulnerables a la maldad, juntos enfrentaron muchas veces a quien intentar quitar la carga o a  quien agredirlos quiso.
Parecían robles, nunca enfermaban, siempre dispuestos a servir; silenciosos, nobles y honestos.
Silverio totalmente vegetariano y capitán por el contrario prefería las carnes.
Silverio mucho más robusto y fuerte que capitan; Capitan más pequeño pero ágil y dispuesto para enfrentar villanos en el camino.
A mitad de camino de la finca al pueblo, un manantial de aguas puras y frescas saciaba su sed todos los días, mientras el verde bosque y el trino de las aves ponía la sinfonía de estos al andar.
Aunque el silencio era una de sus virtudes, entre ellos murmuraban cosas que nadie entendía.
Tan largas eran las extremidades de silverio, que capitan caminaba abajo de el y jamás tropezó.
La nana salía al pueblo y regresaba a  casa en un viejo bus escalera, mientras tanto los dos inseparables amigos marcaban sus pasos por el mismo sendero.
En la casa de campo,  la nana, sus hijos y el marido de la nana, alistaban las cargas que habría de llevar silverio.
En la plaza del mercado la nana esperaba la llegada de silverio para recibir las cargas y entregarlas a cambio de dinero.
Era una rutina, silverio como siempre, noble y silencioso.
Capitan había hecho amigos en el pueblo y mientras silverio esperaba, este aprovechando su visita,  jugaba  con sus amigos,  entretenían a silverio, que parecía sonreír al ver a su amigo jugar.
Capitan no se alejaba demasiado, pendiente de el momento del regreso a casa.
Un día de infinita tristeza ocurre en el pueblo.
Capitan jugaba con sus amigos y de repente,  en una carrera desmedida fue arrollado por un viejo conocido. Capitan había muerto de manera trágica bajo las ruedas de el bus escalera.
Gritó un transeúnte y otro, viendo el fin de capitan.
Silverio totalmente en desconsierto  claramente entendía lo sucedido.
Se movía bruscamente como jamás lo hacía, de sus ojos brotaban lágrimas y gemía.
A la nana parecía poco importarle, exclamó tal cual palabra, ni tan siquiera se acercaba a recoger el cadáver de capitan.
Algún transeúnte recogió el frágil cuerpo de capitan y lo sepultó en el parque del pueblo.
Fue muy sencillo cavar una pequeña fosa.
Mientras silverio esperaba atado a un árbol sin poder hacer nada, solo se movía con desesperación y era evidente su sufrimiento.
Cargo la nana a silverio y este no partía como habitualmente lo hacía.
Camino algunos pasos lentamente hasta llegar al lugar donde minutos antes habían sepultado su inseparable compañero. Olfateaba y miraba con desconsierto a su alrededor.
Quizá la carga no le pesaba tanto como su pena.
La nana tomo la soga y presintiendo que este no tomaría el camino. Lo arrastro yendo ella adelante.
Finalmente silverio totalmente abrumado cabeza abajo y a paso lento, siguió los fríos pasos de la nana.
Esa tarde silverio pareciera  esperar que todo fuera pesadilla .
Habitualmente al llegar al manantial tomaba agua, ese día no lo hizo.
Llegó a casa de campo y fue liberado de su carga, de sus aperos.
No recostó su cuerpo al frío suelo, salió de allí sin que nadie lo notara, regreso al pueblo y siendo ya noche, se postro sobre lo que sería la tumba de su hermano, y que por siempre fue su inseparable amigo.
Silencioso fue su último día.
Silverio totalmente solo. Fue hallado sin vida al día siguiente en ese parque del pueblo.
La comunidad que había visto por años ir y venir a silverio y capitán.
Optaron por sepultar a silverio al lado de quien siempre fue su única familia.
Capitan y silverio reposan en el parque del pueblo por siempre. 

— Édgar Plata —

Septiembre 10 de 2017





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