Son las once veinte minutos en la noche del domingo cinco de agosto, de dos mil dieciocho.
No puedo escribir todo lo que quisiera porque me convertí en esclavo del tiempo.
Tengo tantas verdades ,mentiras y fantasías que escribir, que tendré que hacer un cambio en mi cabeza.
"Primero las gentes que caminan como hormigas, segundo llevar de un lugar a otro a esa cantidad de hormigas". Después mi familia. Y por último el alma. No puedo creer que me haya pasado la vida, soñando.
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