domingo, 2 de septiembre de 2018

A futuro

Los años de mi vejez, no serán las  corruptas y sucias calles .
Porque así lo quiero y así será por disposición divina.
Ya que durante cinco décadas de experiencia y vivencias mi comportamiento fue normal.
Para mí normal es un poco de todo;
Con imperfecciones y con virtudes.
No desgaste mi tiempo haciendo mal a otros, cuando requieren de mis servicios estoy dispuesto y en buena voluntad, trate de seguir los buenos consejos del corazón.
Así que mi vejez según mis deseos será en las montañas o en las llanuras, en lugares donde la armonía de las aves, el viento y la naturaleza, componen las más hermosas melodías.
Quizá para ese entonces mis ojos aún logren percibir la majestuosidad de esta mágica creación.
Los mágicos colores del arcoiris, de la naturaleza, la sonrisa del infante y de sabios ancianos.
También deseo que mis oídos oigan cada nota y cada acorde de la vida misma
"Jamás disfrute" de la vanidad, ni vivi austeramente.
Mi cabeza estuvo siempre llena de letras y poesías , de versos y locuras .
Escribo y escribí tantas cosas y no lo hice con intenciones lucrativas. Algunos se rieron , otros las consideraron y pocos me las aplaudieron, que fueron mis anhelos.
Mas la vida siempre siguió y seguirá.
Nunca fijé metas materiales.
Seguramente errada haya sido mi posición ante la vida.
Pero siempre consegui lo que jamás me daría el dinero. (Paz interior).
Más cabe acotar que por causas de la misma ausencia de dinero, sentí tristeza.
No por mí en si.
Sino por aquellos que esperaron de mi, mucho más que un pan.
Por los mendigos, por los más silenciosos y por los más pequeños, por los desamparados.
Así que cuando me ufano de una paz interior, estoy siendo egoísta, ya que siempre mi mortificación fue no tener como dar al que necesita.
Quizá haya menos gente civilizada de la que en realidad las estadísticas dicen.
Pero tampoco soy yo el asignado para hacer conjeturas sobre lo que está bien o mal.
Estoy casi seguro que pocos leerán estás desordenadas letras.
Pero estoy seguro de estar haciendo lo que me gusta.
Y no precisamente es, operar un taxi. ¡ NO ! Lo que me brinda felicidad es escribir.
Y hoy hay tiempo y deseos de hacerlo.
Por eso inicié invocando mis deseos a futuro. Aúnque este sea incierto.
Porque todos soñamos.
Yo sueño con llegar a una vejez saludable, en un lugar tranquilo donde la armonía y la naturaleza vayan de la mano.
Dónde no sea carga para otros, donde los inocentes no necesiten gritar, donde abunde el amor y la tranquilidad.
Eso por si la generosidad de esta vida y la cordura de la humanidad lo permite.
Pues llegar a la máxima posibilidad de vida plena de buena salud, es toda una verdadera bendición.
No sé si pida mucho.
Pero ante todo , quiero ver felices a mis hijos , sin importar su estilo de vida.
Y si ellos son felices, son felices sus padres y sus propios hijos.
Esta es parte de mi biografía futurista.
UN abrazo.








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