Se me está agotando la vida, soñando con mejores oportunidades. Las busque, las cree y todas se esfumaron de apoco.
Mi presente es tan incierto como el futuro mismo.
Culpable soy yo, más cuando alguien intenta señalarme me escudo en las circunstancias.
Cada vez que paso por los cementerios que a propósito es casi todos los días; Me parece una pesadilla mi existencia, aunque este convencido de que este instante al que conozco como vida, es único e irrepetible, además de ser una bendición.
Comprendo que todos tenemos por naturaleza inconvenientes, que tenemos momentos de crisis y de éxitos.
Siendo estos pasajeros, pareciera que los míos compraron un tiquete para quedarse para siempre conmigo.
La felicidad que me falta depende de miserables centavos.
Pues no espero nada de los que pudieran brindarme una oportunidad o una mano.
Ellos en su mundo tienen sus propios intereses y no estoy en sus planes.
Hoy que intento comunicarme conmigo mismo, ni tan siquiera aclaró mi estado de ánimo que está por el suelo.
Sigo haciendo lo posible por mantenerme firme. Dícese que uno de los caminos que conducen al éxito, están en la razón y no en el corazón.
viernes, 12 de octubre de 2018
Muy frecuentemente
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