Para reencontrarte contigo mismo,
no necesariamente debes decir o decidir lo que otros inculcar pretendan;
Muy seguramente será más propicio estar en la soledad , esa donde el silencio es el único consejero.
Tampoco una soledad amarga.
Mejor una donde dejemos que nuestros pensamientos fluyan y se plasmen para siempre.
Ideas que te envuelvan y te lleven a actuar con prudencia y sensatez.
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