Soñé que a mi edad , había conseguido un empleo; Conducía un vehículo con un inmenso tanque , en el llevaba residuos peligrosos que recogía de los retretes, no era la mejor paga pero era suficiente para sobrevivir, soñé que estaba tranquilo.
Aunque deseaba saber si en verdad duraría veinte años como decía José . (un vecino del barrio) .
Traté de poner todo lo que estuviera a mi alcance para garantizar así mi estabilidad económica y emocional.
Por momentos también deseaba despertar.
Algunos días de aquel sueño fueron casi pesadilla, otros fueron de tranquila rutina.
La verdad no me quitaron mucho al despertar .
Fue un sueño .
Hoy que despierto de ese corto sueño , no se si es necesario recargar el tiempo que me quedé.
Miro a mi alrededor y veo dos almas que me acompañan.
Mi pequeño hijo y mi compañera, que se me ocurre que puede ser infeliz en esta ocasión.
El todo es que después de tanto trabajo y de todas las cosas buenas que me enviaron, la factura del sueño llegó.
Hago parte nuevamente de los que deambulan sin rumbo.
Mi mente es débil, mi espíritu fuerte,
mi corazón noble y mi cedula vieja.
No caer en inciertos del ir y venir es lo que quiero.
Estoy mirando el calendario y el recibo está en blanco.
No tengo más que sueños , sueños que vivo despierto.
Intentaré hacer una mejora en los momentos que me quedan .
Pensar y pensar es mi número preferido, por ello no pagan, pero no está en mis manos , en mis acciones oponerme a soñar.
Los vecinos gritan a un travieso niño, sus gritos son ensordecedores mientras el pequeño llora .
Yo no lloro, no gritó
Pero mi silencio es quizá más tormentoso.
Ah.. había pensado en no ser esclavo de los ir y venir.
Pero queda pendiente la factura de mi existencia padre celestial.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Soñé.
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