lunes, 30 de marzo de 2026

deseos

Los pecados del hombre no están en los deseos desenfrenados de la carne.
A veces creo que es lamentable que la tierra, ha de convertir tus suaves, puras y dulces carnes en ella misma. 
Y hoy no permites que mis labios, desahoguen los deseos. 
Que mis dedos de deslicen sobre cada poro, suban y bajen lentamente, y hasta intenten atrapar tu alma.
Ni tan siquiera dejas que mis ojos se deleiten con tu presencia.
Los pecados del hombre no están en los deseos desenfrenados de la carne.
Aún los más lujuriosos pueden llevar el alma libre de toda condena. 
Los verdaderos pecados, son aquellos que por egoísmo y maldad destruyen la libertad y someten la luz a la oscuridad.
- Édgar Plata -



No hay comentarios:

Publicar un comentario