Te amo en mi silencio y en mi infierno, en tu presencia deseara ser poseedor de tus encantos y de tu fuente, estoy viviendo en la impotencia, ver y saber de tu inigualable belleza y no poseer tus carnes, lamer con calma cada poro, "cada moticulo y cada valle".
No habría cielo alguno que pudiera superar las religiones mundanas.
Ni infierno más grande que el que sufro por no poder comer del fruto
de tan hermosa creación.
- Edgar Plata -
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